Lo mejor del discurso de Fiestas Patrias fue que ratifica esta sana tendencia de los últimos años de que el 28 de julio ya no es una fecha de sobresaltos por barbaridades. Prefiero soplarme un discurso aburrido a que me vengan con que estatizaron la banca o confiscaron los periódicos o congelaron los ahorros en dólares.
¿Qué eché de menos del discurso, aparte de las esperadas menciones a la pobreza y la inflación? Que no hubiera “factor político”. Después de haber tenido una elección de la mesa congresal tan accidentada y del “Moqueguazo”, esperaba una ramita de olivo –aunque sea hipocritona– a la oposición, algunas palabras de apertura, de acercamiento, de búsqueda de diálogo. Me sorprendió que siendo García tan tremendo animal político, haya terminado dando un discurso más de gerente comercial ante el directorio, con esa farragosa lista de lavandería de obras públicas que nos terminó dando modorra a todos.
Y si no había factor político, pues más pedagogía (como sí la hubo en el tema del petróleo). Mejor hubiera dedicado 25 minutos a explicar la Ley de las Mype o la pobreza por dispersión geográfica o los cambios tan necesarios en la pesca que se han venido haciendo o el problema del minifundio en la agricultura, etc., en lugar de tanto puentecito y camino que no le dice nada al conjunto, salvo a los interesados, y que incluso huele a triunfalismo, a que vivimos en el Paraíso, lo que le molesta a mucha gente.
También me hubiera gustado que anunciara la eliminación de una vez por todas de ese absurdo tope autoimpuesto a las remuneraciones públicas de los cargos más importantes, pues no vamos a poder tener una buena gestión estatal cuando los mejores cuadros terminan trabajando en el sector privado porque allí pagan más (y además no te meten juicios por cualquier cosa).
Asimismo, me parece que faltó dirigirse más al sur, esa región tan alejada del gobierno. Repetir varias veces que se va a hacer el gasoducto andino resulta insuficiente para enamorar a tan difícil área.
O detallar cómo se van a reducir los engorrosos trámites públicos para iniciar obras, contratar o comprar. O cambiar la educación superior pública para botar más ingenieros y técnicos en lugar de abogados, sicólogos, profesores y sociólogos, que sobran.
Lo que sí me llamó la atención fue la “chiquita” que le dio a Bolivia, bastante fuerte. No recuerdo que hayamos tenido tan malas relaciones con estos vecinos en los últimos 50 años. Es cierto que Evo es un majadero con sus comentarios y que nos ha estado saboteando las negociaciones para el TLC europeo, pero huelo que esto va más allá y posiblemente se refiera a movimientos de agitación en los Andes que estarían llegando desde La Paz protegidos por Morales, alguien que tiene como asesor a un emerretista requisitoriado por la justicia peruana.
Sospecho que hay algo más serio detrás y que García ha mandado un mensaje a Evo directo y sin anestesia.
¿Lo peor del discurso? La creación de un Ministerio de Cultura. Más burocracia. Desterremos ese prurito de “ministerializar” cada problema.
Tampoco una cartera de Turismo, como quiere la Confiep. Ni hablar.
Odiado y vilipendiado por muchos, respetado por otros. Lo cierto es que pocos se resisten a leer las opiniones del director del diario Correo, Aldo Mariátegui, declarado enemigo de “fascistas”, “rojos” y “tibios”, que se niegan a decir las cosas como son. Aquí reproducimos sus columnas y las críticas que recibe.
29 julio 2008
Por la buena senda (27/07)
Confieso que hasta adulto le tuve miedo a los discursos del 28 de julio. En mi infancia sabía que se avecinaban porque los mayores se ponían tensos y escuchaba comentarios sobre qué próxima barbaridad iba a soltar el dictador Velasco, que llamaba “goles de media cancha” a los disparates populistas que solía anunciar en esas fechas. El último de ellos, en 1975, fue cuando estatizó la Marcona Mining Company a pocos años de que ésta revierta al Estado por acabar la concesión. Hubo que indemnizarla y más cara salió la lavada que la camisa. Es que así de bruto era este Velasco.
Después experimenté, ya universitario, aquella tristemente célebre alocución de 1987, cuando Alan estatizó la banca y ocasionó una debacle generalizada en el país. Y, por lo general, son excesivamente largos y aburridos, salvo cuando suceden cosas anecdóticas inesperadas y se vuelven un circo, como cuando Fujimori se puso a lanzar billetes de intis al suelo para burlarse de la inflación o aquella ocasión en que la “showwoman” Anel Townsend le puso una olla al frente al japonés.
El balance, a dos años de iniciado este gobierno, no es nada malo y se tiene que ser muy mezquino, ideologizado o ignorante para no reconocerlo. Se le ha quebrado la espalda al SUTEP y se ha comenzado la laboriosa reconstrucción de la Educación peruana, con iniciativas revolucionarias como repartir laptops a los niños y maestros. Se logró redondear el TLC, que Toledo no había dejado tan atado. Se han iniciado cambios importantes en Pesquería y Agricultura, poniéndose por fin orden en el mar con las cuotas (sólo alguien con intereses turbios puede oponerse a una norma tan sana) y atacando a ese mal conocido como minifundio. Se ha logrado llevar a Chile a litigar el contencioso marítimo a La Haya, manteniendo al mismo tiempo excelentes relaciones con Ecuador. Se acaba de obtener el grado de inversión. Se ha juzgado a Fujimori muy correctamente: sin revanchismos ni encarnizamientos ni tampoco blandura. Se ha mantenido y expandido el crecimiento económico. Se ha planteado una bastante positiva Ley de las Mype, que puede ser el principio del fin de la informalidad si es que el gobierno se pone a promoverla agresivamente (porque existe mucho desconocimiento de ésta entre el empresariado popular). Y hace poco se ha lanzado el más importante paquete de reformas estructurales desde 1992, con normas que modernizan mucho al Estado. ¡El ahora crítico Toledo no había hecho ni el 10% de todo esto en sus primeros dos años!
Claro que falta muchísimo más por hacer, comenzando con reformar al Estado en cuanto a procesos y cuellos de botella que agobian al ciudadano y al empresario (sobre todo por el lado de las municipalidades). Falta integrar al sur en el crecimiento. Falta que este bienestar se expanda más mejorando el gasto social. Falta flexibilizar más el empleo para fomentar su crecimiento y acabar con la cesantía y el subempleo. Urge enfrentar a la inflación y desinflar ese globo peligroso que se está formando con el subsidio a los combustibles. Hay que persistir con los cambios en Educación, Agricultura y Pesquería. Necesitamos más TLCs. Falta sentir mejoras sustantivas en el sector Salud. Falta más infraestructura y seguridad pública. Pero se está yendo por el buen camino. A persistir.
PD: Esta columna entra en cura de silencio esperando el Mensaje del 28 y regresa el martes 29.
Después experimenté, ya universitario, aquella tristemente célebre alocución de 1987, cuando Alan estatizó la banca y ocasionó una debacle generalizada en el país. Y, por lo general, son excesivamente largos y aburridos, salvo cuando suceden cosas anecdóticas inesperadas y se vuelven un circo, como cuando Fujimori se puso a lanzar billetes de intis al suelo para burlarse de la inflación o aquella ocasión en que la “showwoman” Anel Townsend le puso una olla al frente al japonés.
El balance, a dos años de iniciado este gobierno, no es nada malo y se tiene que ser muy mezquino, ideologizado o ignorante para no reconocerlo. Se le ha quebrado la espalda al SUTEP y se ha comenzado la laboriosa reconstrucción de la Educación peruana, con iniciativas revolucionarias como repartir laptops a los niños y maestros. Se logró redondear el TLC, que Toledo no había dejado tan atado. Se han iniciado cambios importantes en Pesquería y Agricultura, poniéndose por fin orden en el mar con las cuotas (sólo alguien con intereses turbios puede oponerse a una norma tan sana) y atacando a ese mal conocido como minifundio. Se ha logrado llevar a Chile a litigar el contencioso marítimo a La Haya, manteniendo al mismo tiempo excelentes relaciones con Ecuador. Se acaba de obtener el grado de inversión. Se ha juzgado a Fujimori muy correctamente: sin revanchismos ni encarnizamientos ni tampoco blandura. Se ha mantenido y expandido el crecimiento económico. Se ha planteado una bastante positiva Ley de las Mype, que puede ser el principio del fin de la informalidad si es que el gobierno se pone a promoverla agresivamente (porque existe mucho desconocimiento de ésta entre el empresariado popular). Y hace poco se ha lanzado el más importante paquete de reformas estructurales desde 1992, con normas que modernizan mucho al Estado. ¡El ahora crítico Toledo no había hecho ni el 10% de todo esto en sus primeros dos años!
Claro que falta muchísimo más por hacer, comenzando con reformar al Estado en cuanto a procesos y cuellos de botella que agobian al ciudadano y al empresario (sobre todo por el lado de las municipalidades). Falta integrar al sur en el crecimiento. Falta que este bienestar se expanda más mejorando el gasto social. Falta flexibilizar más el empleo para fomentar su crecimiento y acabar con la cesantía y el subempleo. Urge enfrentar a la inflación y desinflar ese globo peligroso que se está formando con el subsidio a los combustibles. Hay que persistir con los cambios en Educación, Agricultura y Pesquería. Necesitamos más TLCs. Falta sentir mejoras sustantivas en el sector Salud. Falta más infraestructura y seguridad pública. Pero se está yendo por el buen camino. A persistir.
PD: Esta columna entra en cura de silencio esperando el Mensaje del 28 y regresa el martes 29.
¡No es para tanto! (26/07)
Escribo estas líneas sobre Leysi Suárez y su foto de amazona sobre la bandera peruana usando ropa interior con la bandera de Australia, que compré en una tienda allá durante una visita que hice invitado por el gobierno del país de los canguros y que adrede uso para burlarme de este tema (que he tratado recién hoy sábado porque me parece de lo más banal y se presta más como ligero tema finsemanero).
Porque uno en el exterior ve a menudo toallas de playa, ropa de baño, calcetines... hasta condones con la bandera inglesa o la gringa y nadie se inmuta. Y no me digan que estos países no son nacionalistas o que su gente no está orgullosa de su terruño. Ya sabemos cómo los gringos se sienten el ombligo del mundo, con su “Star and Stripes” ondeando por todos lados y su imperialismo a flor de piel, mientras que los ingleses son de lejos los más cerrados, patrioteros, guerreros y nostálgicos del imperialismo entre los países grandes de Europa (junto a los rusos), con la enseña “Union Jack” siempre al tope.
Y es que las banderas, particularmente en el mundo anglo, entraron muy fuerte en el arte “pop”. Desde el “Capitán América” –cuyo antecedente es el “Tío Sam” y de éste el inglés “John Bull”– hasta el uso de la enseña británica en grupos de rock como The Who o Queen... Recuerdo que en mis épocas universitarias de los 80 estaba de moda la bandera británica, que se ponía en polos, parches, calcomanías, etc. sólo por razones estéticas. Algo similar sucedió con la bandera roja de la Rusia soviética en los 90 tras la caída del Muro de Berlín, épocas en que los jóvenes europeos iban a las discotecas con kepís y chamarras del Ejército Rojo.
Incluso la quema de la bandera o ponerla al revés –algo que se hacía mucho en las protestas contra la guerra de Vietnam– es considerado como “libertad de expresión” en EEUU y no es penado, aunque existe un vigoroso movimiento para sancionarlo.
Para no recordar la infinitud de artistas que han posado desnudas con sus banderas, sólo que en trabajos de mejor gusto que las fotos de Leysi, pero eso ya es el problema de la horripilante estética “chicha” (¡con esos verdes, naranjas y amarillos eléctricos!) que ha deshecho gran parte de nuestro país. Pensar que antes éramos considerados los de mejor gusto en Latinoamérica junto a los argentinos... Comparen nomás las casas antiguas de Miraflores, Barranco, Ancón y San Isidro con los bodrios que se hacen ahora. O una composición de Chabuca Granda o Pinglo con las actuales. Me imagino que El huerto de mi amada se llamaría ahora La chacra de mi hembra, José Antonio sería Yonhy Wilbert y una Veredita Alegre sería como una pista rota de éstas de Castañeda.
Bueno, Leysi misma –que es bastante rolliza para ser modelo. No hay duda de que a nuestro pueblo le gusta la mujer “taypá”: tetona, muslona, potona, caderona– no tiene la culpa de que le hayan puesto ese “nombre”, que suena a marca de supositorio. Pero su holocausto estético no amerita que la procesen (aunque respeto a la gente cuya sensibilidad ha sido herida por este despropósito). El astuto Ántero se nos ha puesto populista con esto...
Porque uno en el exterior ve a menudo toallas de playa, ropa de baño, calcetines... hasta condones con la bandera inglesa o la gringa y nadie se inmuta. Y no me digan que estos países no son nacionalistas o que su gente no está orgullosa de su terruño. Ya sabemos cómo los gringos se sienten el ombligo del mundo, con su “Star and Stripes” ondeando por todos lados y su imperialismo a flor de piel, mientras que los ingleses son de lejos los más cerrados, patrioteros, guerreros y nostálgicos del imperialismo entre los países grandes de Europa (junto a los rusos), con la enseña “Union Jack” siempre al tope.
Y es que las banderas, particularmente en el mundo anglo, entraron muy fuerte en el arte “pop”. Desde el “Capitán América” –cuyo antecedente es el “Tío Sam” y de éste el inglés “John Bull”– hasta el uso de la enseña británica en grupos de rock como The Who o Queen... Recuerdo que en mis épocas universitarias de los 80 estaba de moda la bandera británica, que se ponía en polos, parches, calcomanías, etc. sólo por razones estéticas. Algo similar sucedió con la bandera roja de la Rusia soviética en los 90 tras la caída del Muro de Berlín, épocas en que los jóvenes europeos iban a las discotecas con kepís y chamarras del Ejército Rojo.
Incluso la quema de la bandera o ponerla al revés –algo que se hacía mucho en las protestas contra la guerra de Vietnam– es considerado como “libertad de expresión” en EEUU y no es penado, aunque existe un vigoroso movimiento para sancionarlo.
Para no recordar la infinitud de artistas que han posado desnudas con sus banderas, sólo que en trabajos de mejor gusto que las fotos de Leysi, pero eso ya es el problema de la horripilante estética “chicha” (¡con esos verdes, naranjas y amarillos eléctricos!) que ha deshecho gran parte de nuestro país. Pensar que antes éramos considerados los de mejor gusto en Latinoamérica junto a los argentinos... Comparen nomás las casas antiguas de Miraflores, Barranco, Ancón y San Isidro con los bodrios que se hacen ahora. O una composición de Chabuca Granda o Pinglo con las actuales. Me imagino que El huerto de mi amada se llamaría ahora La chacra de mi hembra, José Antonio sería Yonhy Wilbert y una Veredita Alegre sería como una pista rota de éstas de Castañeda.
Bueno, Leysi misma –que es bastante rolliza para ser modelo. No hay duda de que a nuestro pueblo le gusta la mujer “taypá”: tetona, muslona, potona, caderona– no tiene la culpa de que le hayan puesto ese “nombre”, que suena a marca de supositorio. Pero su holocausto estético no amerita que la procesen (aunque respeto a la gente cuya sensibilidad ha sido herida por este despropósito). El astuto Ántero se nos ha puesto populista con esto...
El libro de Chehade (25/07)
Con mucha curiosidad adquirí y me leí el libro del ex procurador Chehade (Atrapando al fugitivo), quien dirigió la extradición de Fujimori de Chile tras la salida de Maldonado.
La obra está escrita con una prosa ligera y se lee muy rápido. De estilo sólo habría que criticarle el uso continuo del incorrecto “hubieron” por “hubo” (como aclara el mataburros, “hubieron” sólo se utilizaba para formas verbales que ya han caído en desuso) y que resulta algo ampuloso empezar cada capítulo con una cita célebre. También sobra un poco el “jamoneo”.
Una digresión antes de ir al fondo: recomiendo la lectura del libro a todo estudiante inicial de Derecho, pues le mostrará el mundo jurídico tal como es y aprenderá trucos del litigante; además, su idealismo abogadil es bastante sano en una carrera que suele caracterizarse por el cinismo.
Uno comienza el libro buscando “pepas” y al inicio se encuentra con cosas interesantes, como que Maldonado se había enterado con anticipación de que Fujimori estaba por salir de Japón para presentarse a las elecciones del 2006, que éste aduciría que venía en calidad de procesado pues sólo un condenado no podía candidatear, que la infausta estrategia chilena fue diseñada por Luis Saravá Delgado Aparicio y Carlos Raffo (no menciona sus nombres, pero las descripciones son evidentes), que la idea de Fujimori era permanecer cuatro días en Chile antes de ingresar a nuestro país –confiado en que la presión popular impediría su encarcelamiento–, que su estrategia electoral consistiría en pintar a Lourdes como una extremista de derechas, a Ollanta como un loquito y machacaría a Alan con su pasado.
Ese libreto pareció funcionar al comienzo: Fujimori pasó la aduana chilena sin problemas y La Moneda inicialmente declaró que no sería detenido porque no tenía causas en Chile. Pero su acomodo se desploma básicamente por la ofensiva en contra suya que lanza la entonces candidata presidencial Bachelet, que armó un tremendo lío en contra del recién llegado, lo que al final convenció al presidente Lagos a ordenar su encarcelamiento.
Y aquí se acaban lamentablemente las “pepas” (si lo de Bachelet lo consideramos generosamente así). Luego vienen chismes interesantes, como la descripción de la paranoia de Maldonado (la historia del gato que criaba en su oficina es de película), las conversaciones con el abogado chileno de la causa peruana, la preparación de la estrategia, hechos como que la muerte de Pinochet favoreció la extradición porque las causas eran similares y no había voluntad allá de encarcelar al anciano dictador, que también ayudó la extradición de Baca desde Argentina, que el gobierno aprista fue muy indiferente al proceso, que la relación de Chehade con la ministra de Justicia Zavala acabó pésimo por ciertas mezquindades de ésta... pero poco más.
Sólo hay bostezos para los que esperábamos alguna revelación sobre si Japón lo había obligado a embarcarse, si el gobierno aprista intentó alguna negociación secreta para que no lo extraditen, si hubo alguna presión de Japón sobre su TLC con Chile, si existió alguna operación interesante de la supuestamente muy organizada “mafia” fujimorista (queda más bien como si estuviera formada por unos cándidos boy-scouts. En cuanto a Nakazaki y los abogados chilenos, terminan apareciendo como unos inútiles), si se dio alguna conspiración de la derecha chilena... Pero no hay nada de ese morbo secreto. Poco de 007 y mucho de Shark (esa serie gringa de abogados).
La obra está escrita con una prosa ligera y se lee muy rápido. De estilo sólo habría que criticarle el uso continuo del incorrecto “hubieron” por “hubo” (como aclara el mataburros, “hubieron” sólo se utilizaba para formas verbales que ya han caído en desuso) y que resulta algo ampuloso empezar cada capítulo con una cita célebre. También sobra un poco el “jamoneo”.
Una digresión antes de ir al fondo: recomiendo la lectura del libro a todo estudiante inicial de Derecho, pues le mostrará el mundo jurídico tal como es y aprenderá trucos del litigante; además, su idealismo abogadil es bastante sano en una carrera que suele caracterizarse por el cinismo.
Uno comienza el libro buscando “pepas” y al inicio se encuentra con cosas interesantes, como que Maldonado se había enterado con anticipación de que Fujimori estaba por salir de Japón para presentarse a las elecciones del 2006, que éste aduciría que venía en calidad de procesado pues sólo un condenado no podía candidatear, que la infausta estrategia chilena fue diseñada por Luis Saravá Delgado Aparicio y Carlos Raffo (no menciona sus nombres, pero las descripciones son evidentes), que la idea de Fujimori era permanecer cuatro días en Chile antes de ingresar a nuestro país –confiado en que la presión popular impediría su encarcelamiento–, que su estrategia electoral consistiría en pintar a Lourdes como una extremista de derechas, a Ollanta como un loquito y machacaría a Alan con su pasado.
Ese libreto pareció funcionar al comienzo: Fujimori pasó la aduana chilena sin problemas y La Moneda inicialmente declaró que no sería detenido porque no tenía causas en Chile. Pero su acomodo se desploma básicamente por la ofensiva en contra suya que lanza la entonces candidata presidencial Bachelet, que armó un tremendo lío en contra del recién llegado, lo que al final convenció al presidente Lagos a ordenar su encarcelamiento.
Y aquí se acaban lamentablemente las “pepas” (si lo de Bachelet lo consideramos generosamente así). Luego vienen chismes interesantes, como la descripción de la paranoia de Maldonado (la historia del gato que criaba en su oficina es de película), las conversaciones con el abogado chileno de la causa peruana, la preparación de la estrategia, hechos como que la muerte de Pinochet favoreció la extradición porque las causas eran similares y no había voluntad allá de encarcelar al anciano dictador, que también ayudó la extradición de Baca desde Argentina, que el gobierno aprista fue muy indiferente al proceso, que la relación de Chehade con la ministra de Justicia Zavala acabó pésimo por ciertas mezquindades de ésta... pero poco más.
Sólo hay bostezos para los que esperábamos alguna revelación sobre si Japón lo había obligado a embarcarse, si el gobierno aprista intentó alguna negociación secreta para que no lo extraditen, si hubo alguna presión de Japón sobre su TLC con Chile, si existió alguna operación interesante de la supuestamente muy organizada “mafia” fujimorista (queda más bien como si estuviera formada por unos cándidos boy-scouts. En cuanto a Nakazaki y los abogados chilenos, terminan apareciendo como unos inútiles), si se dio alguna conspiración de la derecha chilena... Pero no hay nada de ese morbo secreto. Poco de 007 y mucho de Shark (esa serie gringa de abogados).
Deberían botar a Pásara (24/07)
En Perú.21 escribe un señor Luis Pásara, que acostumbra pontificar, sermonear y condenar, amén de hacerse pasar por un paladín de las libertades. Hicimos un poco de arqueología y encontramos que este caballero fue un entusiasta partidario de la dictadura velasquista, con una columna en el entonces capturado Expreso, medio que había sido entregado por los militares al Partido Comunista-Unidad (el mismo de la CGTP de Huamán).
Si bien su principal preocupación era la llamada “propiedad social” (un modelo copiado de la Yugoslavia comunista para acabar con la propiedad privada), hallamos una columna que lo descalifica moralmente de escribir en un diario que es propiedad de los Miró Quesada, una familia que sufrió directamente la confiscación y la detención domiciliaria de Luis Miró Quesada de la Guerra, abuelo del actual director de El Comercio. Lo más curioso es que Pásara ofrece esta “fórmula” el lunes 2 de julio de 1973 –casi un año antes de la toma de los diarios por las botas, tras lo cual se aplicó esta propuesta–, por lo que todo indica que este caballero fue el ideólogo de esa barbaridad.
Tras descubrirse esto, sería un baldón para el director Álvarez Rodrich mantener a este señor allí, pero no me sorprendería: no le dio ni una línea a la inauguración del monumento miraflorino a los periodistas perseguidos por la dictadura. Es que este es un país que no tiene memoria o la tiene selectiva para no caerle mal a los caviares y después no te recuerden incómodos pasados fujimoristas y pases “piola” o hasta hables y escribas pestes de aquel al que alguna vez diligentemente serviste. En fin.
El artículo se llamó “Los medios de comunicación: ¿A quién?”, publicado en la página 12, sección Editorial. Copio algunos extractos porque es larguísimo en su palabreo marxista:
“Uno de los problemas que enfrenta todo proceso de cambio que busca ser estructural es la transferencia de los medios de comunicación social. Para que dejen de ser instrumentos de mantenimiento del sistema, bajo el control de minorías dominantes o de sus aliados. Y se conviertan en expresión de los sectores mayoritarios (...) Y es el momento de buscar nuevas formas que aseguren que los medios de comunicación (diarios, radios, televisión) estén realmente al servicio de la mayoría. Lo que el Perú ha padecido durante largos años es el manejo de los medios de comunicación por los mismos grupos dominantes en la economía y en la vida política (...) La concentración del poder a través de los medios de comunicación es dañina. Sea en manos de grupos privados dominantes, sea en manos de una burocracia controlista. Hay que buscar nuevas fórmulas. Y la propiedad social puede ser la gran alternativa. Entendida como el revestimiento jurídico del derecho de información y opinión ejercido directamente por los sectores populares. Para que ni ‘dueños’ ni burócratas hablen ‘en nombre’ de ellos. Sino que ellos mismos hablen.
Hay que pensar en la transferencia de los medios de comunicación social a los sectores populares organizados. Para desterrar la ‘verdad’ de los intereses reaccionarios y prevenirnos de la ‘verdad’ burocráticamente decidida”.
¡Qué horror! ¡A lo que indujo! Debería por lo menos pedir disculpas públicas...
Si bien su principal preocupación era la llamada “propiedad social” (un modelo copiado de la Yugoslavia comunista para acabar con la propiedad privada), hallamos una columna que lo descalifica moralmente de escribir en un diario que es propiedad de los Miró Quesada, una familia que sufrió directamente la confiscación y la detención domiciliaria de Luis Miró Quesada de la Guerra, abuelo del actual director de El Comercio. Lo más curioso es que Pásara ofrece esta “fórmula” el lunes 2 de julio de 1973 –casi un año antes de la toma de los diarios por las botas, tras lo cual se aplicó esta propuesta–, por lo que todo indica que este caballero fue el ideólogo de esa barbaridad.
Tras descubrirse esto, sería un baldón para el director Álvarez Rodrich mantener a este señor allí, pero no me sorprendería: no le dio ni una línea a la inauguración del monumento miraflorino a los periodistas perseguidos por la dictadura. Es que este es un país que no tiene memoria o la tiene selectiva para no caerle mal a los caviares y después no te recuerden incómodos pasados fujimoristas y pases “piola” o hasta hables y escribas pestes de aquel al que alguna vez diligentemente serviste. En fin.
El artículo se llamó “Los medios de comunicación: ¿A quién?”, publicado en la página 12, sección Editorial. Copio algunos extractos porque es larguísimo en su palabreo marxista:
“Uno de los problemas que enfrenta todo proceso de cambio que busca ser estructural es la transferencia de los medios de comunicación social. Para que dejen de ser instrumentos de mantenimiento del sistema, bajo el control de minorías dominantes o de sus aliados. Y se conviertan en expresión de los sectores mayoritarios (...) Y es el momento de buscar nuevas formas que aseguren que los medios de comunicación (diarios, radios, televisión) estén realmente al servicio de la mayoría. Lo que el Perú ha padecido durante largos años es el manejo de los medios de comunicación por los mismos grupos dominantes en la economía y en la vida política (...) La concentración del poder a través de los medios de comunicación es dañina. Sea en manos de grupos privados dominantes, sea en manos de una burocracia controlista. Hay que buscar nuevas fórmulas. Y la propiedad social puede ser la gran alternativa. Entendida como el revestimiento jurídico del derecho de información y opinión ejercido directamente por los sectores populares. Para que ni ‘dueños’ ni burócratas hablen ‘en nombre’ de ellos. Sino que ellos mismos hablen.
Hay que pensar en la transferencia de los medios de comunicación social a los sectores populares organizados. Para desterrar la ‘verdad’ de los intereses reaccionarios y prevenirnos de la ‘verdad’ burocráticamente decidida”.
¡Qué horror! ¡A lo que indujo! Debería por lo menos pedir disculpas públicas...
No tienen madera (23/07)
Cuando uno piensa que el Congreso no podía caer más bajo, nuestros padres de la patria se encargan de recordarnos esa sentencia de las limeñas antiguas: “Siempre puede ser peor, hijito”. La conversación de Torres Caro, el hecho de que Espinoza la grabe y la intermediación de Velásquez Quesquén para que se reconcilien (y así voten por él, sin que le importe un comino la denuncia previa) son dignas de un esperpéntico sainete. ¡Qué nivel! ¡Qué poquita cosa son!
Pero esto es incluso secundario. Les voy a contar otra más linda y que hizo muchísimo más daño al país, lo que retrata la irresponsabilidad y descerebramiento que campea en nuestro “Congrezoo”.
Resulta que el Perú necesita subir a la categoría 1 de un acuerdo internacional llamado CITES para poder exportar madera en grandes cantidades. Y justo iba a darse una reunión al respecto la semana pasada en Ginebra, así que estábamos en el momento preciso para sacar de una vez este grado.
Es que si la lógica mínima campease en nuestro Perú, basta echar una mirada al mapa para darse cuenta –con esa selva que cubre el 75% de nuestro territorio– de que somos muchísimo más un “país forestal” que un “país agrícola”, como algunos románticos y unos rojos trasnochados afirman. Deberíamos exportar mucho más de mil millones de dólares anuales en madera, por no agregar muebles, etc., y no los saldos mínimos de ahora.
Pero para eso necesitamos subir a esta categoría y eso implicaba elevar las penas a la tala ilegal. Nada más. No creo que ni siquiera personajes tan reaccionarios (en su acepción comtiana de “opuestos al progreso”) como Huamán, Ollanta o Javier “0.5” Canseco se opusiesen a tan sana medida. Nadie, salvo un delincuente, puede estar a favor de la tala ilegal.
Como los del gobierno suelen ser muy cobardones y éste era un tema del Código Penal que los asustaba cambiar, no aprovecharon las facultades extraordinarias dadas al amparo del TLC para cambiar esto, confiados en que el Congreso no sería tan estúpido e irresponsable de no aprobar rápidamente esto –ya en la Comisión Permanente, lo cual es una cierta ventaja, dado que tienes que lidiar con menos descerebrados que en el pleno– a fin de que se apruebe al toque, se mande a la reunión, nos den la categoría 1 y podamos ponernos los pantalones largos en forestería.
Pero estos inefables se pusieron a discutir estupideces con Del Castillo, se comenzaron a decir la vela verde y se levantó la sesión a capazos, lo que impidió que el cambio se apruebe. De allí no se vio más porque están concentrados en negociaciones de alto nivel espiritual, tipo esta de Torres Caro, Espinoza y Velásquez, así que pasó la cita de Ginebra y el Perú no pudo entrar a la categoría 1. Después se preguntan por qué los desprecian, por qué tienen tan baja aprobación, etc. Sencillo: Porque siempre anteponen sus intereses a los del país.
Pero esto es incluso secundario. Les voy a contar otra más linda y que hizo muchísimo más daño al país, lo que retrata la irresponsabilidad y descerebramiento que campea en nuestro “Congrezoo”.
Resulta que el Perú necesita subir a la categoría 1 de un acuerdo internacional llamado CITES para poder exportar madera en grandes cantidades. Y justo iba a darse una reunión al respecto la semana pasada en Ginebra, así que estábamos en el momento preciso para sacar de una vez este grado.
Es que si la lógica mínima campease en nuestro Perú, basta echar una mirada al mapa para darse cuenta –con esa selva que cubre el 75% de nuestro territorio– de que somos muchísimo más un “país forestal” que un “país agrícola”, como algunos románticos y unos rojos trasnochados afirman. Deberíamos exportar mucho más de mil millones de dólares anuales en madera, por no agregar muebles, etc., y no los saldos mínimos de ahora.
Pero para eso necesitamos subir a esta categoría y eso implicaba elevar las penas a la tala ilegal. Nada más. No creo que ni siquiera personajes tan reaccionarios (en su acepción comtiana de “opuestos al progreso”) como Huamán, Ollanta o Javier “0.5” Canseco se opusiesen a tan sana medida. Nadie, salvo un delincuente, puede estar a favor de la tala ilegal.
Como los del gobierno suelen ser muy cobardones y éste era un tema del Código Penal que los asustaba cambiar, no aprovecharon las facultades extraordinarias dadas al amparo del TLC para cambiar esto, confiados en que el Congreso no sería tan estúpido e irresponsable de no aprobar rápidamente esto –ya en la Comisión Permanente, lo cual es una cierta ventaja, dado que tienes que lidiar con menos descerebrados que en el pleno– a fin de que se apruebe al toque, se mande a la reunión, nos den la categoría 1 y podamos ponernos los pantalones largos en forestería.
Pero estos inefables se pusieron a discutir estupideces con Del Castillo, se comenzaron a decir la vela verde y se levantó la sesión a capazos, lo que impidió que el cambio se apruebe. De allí no se vio más porque están concentrados en negociaciones de alto nivel espiritual, tipo esta de Torres Caro, Espinoza y Velásquez, así que pasó la cita de Ginebra y el Perú no pudo entrar a la categoría 1. Después se preguntan por qué los desprecian, por qué tienen tan baja aprobación, etc. Sencillo: Porque siempre anteponen sus intereses a los del país.
No pues (22/07)
-Escucho a Gisella Ortiz declarar siempre gemebunda como portavoz de los deudos de La Cantuta y me gustaría preguntarle por qué a finales de la década pasada no le incomodó trabajar con el congresista fujimorista Becerril o postular para congresista en la lista fujimorista de “Todos por la Victoria” del empresario cirquero Ricardo Flores (Riflo)... No pues...
Y que descansen en paz, pero tampoco idealicemos –como ya empezaron a hacerlo las ONG de izquierda– a los muertos en La Cantuta, pues ya se han mencionado bastante los muy probables nexos de algunos con el senderismo. Víctimas sí, pero mártires nacionales no. No pues...
-¿Dónde estuvieron las ONG de Derechos Humanos en la Marcha por la Paz de este fin de semana en Miraflores? No vi a De la Jara, ni a Soberón, ni a Ardito. No pues...
-¿Lo ven ustedes a Yamashiro de presidente del Congreso? ¿Se lo imaginan imponiendo el orden cuando sus colegas armen uno de sus zafarranchos? ¿Con la llegada para consensuar los temas del día en esa leonera? ¿Lo ven con peso como para ser la tercera voz (tras el Presidente y el Premier) más importante del país? No pues...
-Creo que a estas alturas lo último de lo que se me podría tildar es de “intervencionista” o “estatista”, así que mi preocupación de que parecen leoninos y hasta de “cartel” los márgenes de casi 64% que actualmente ganan los griferos que venden GNV se basa en que se deben evitar los abusos en el libre mercado. No pues...
En economía se llama “cartel” (sin acento) al “acuerdo para fijar los precios, limitar la oferta disponible, dividir el mercado y compartir los beneficios entre firmas del mismo sector. Se obtienen así los mayores beneficios posibles en perjuicio del consumidor”. No pues...
Que un grifero se lleve –haciendo la conversión a galones para que se entienda más fácil– limpios casi S/.3 sobre los S/.4 y pico (observar por favor la detallada infografía que aparece en la página 8) que cobran suena a que puede haber abuso, sobre todo cuando todos venden prácticamente al mismo precio.
Es cierto que el gasto de montar las instalaciones para vender GNV es elevado (y lo último que desearíamos es paralizar la inversión futura en el sector), pero el señor Thorne de Indecopi debería echarle una chequeadita a este asunto. Ojo, nadie está en contra de un mercado de precios libres o que se empiecen a aplicar los “precios justos o sociales” o “sobreganancias” y esos disparates que le gustan a Campodónico y su collera de economistas de La República-PUCP, pero una cosa es ser liberal y otra tonto. Esto como que huele a “cartel”, por más que se diga que el precio sigue siendo baratísimo al lado de la gasolina e incluso el GLP. Y un “cartel”, tal como el monopolio, debe ser combatido.
En épocas de inflación, todo trigo es buena limosna para el consumidor, además que cualquier rebaja en el factor combustible alivia la presión al alza del IPC. Y a más barato el GNV, más rápida será la reconversión de nuestro parque vehicular. No es lo mismo pagar S/.4.30 por galón que digamos S/.3.50. Con el grifero siempre ganando bien, pero ya no un obsceno 64%.
Repito: Una cosa es ser liberal y otra tonto. Thorne, métale gas a su chamba. No se quede. No pues.
Y que descansen en paz, pero tampoco idealicemos –como ya empezaron a hacerlo las ONG de izquierda– a los muertos en La Cantuta, pues ya se han mencionado bastante los muy probables nexos de algunos con el senderismo. Víctimas sí, pero mártires nacionales no. No pues...
-¿Dónde estuvieron las ONG de Derechos Humanos en la Marcha por la Paz de este fin de semana en Miraflores? No vi a De la Jara, ni a Soberón, ni a Ardito. No pues...
-¿Lo ven ustedes a Yamashiro de presidente del Congreso? ¿Se lo imaginan imponiendo el orden cuando sus colegas armen uno de sus zafarranchos? ¿Con la llegada para consensuar los temas del día en esa leonera? ¿Lo ven con peso como para ser la tercera voz (tras el Presidente y el Premier) más importante del país? No pues...
-Creo que a estas alturas lo último de lo que se me podría tildar es de “intervencionista” o “estatista”, así que mi preocupación de que parecen leoninos y hasta de “cartel” los márgenes de casi 64% que actualmente ganan los griferos que venden GNV se basa en que se deben evitar los abusos en el libre mercado. No pues...
En economía se llama “cartel” (sin acento) al “acuerdo para fijar los precios, limitar la oferta disponible, dividir el mercado y compartir los beneficios entre firmas del mismo sector. Se obtienen así los mayores beneficios posibles en perjuicio del consumidor”. No pues...
Que un grifero se lleve –haciendo la conversión a galones para que se entienda más fácil– limpios casi S/.3 sobre los S/.4 y pico (observar por favor la detallada infografía que aparece en la página 8) que cobran suena a que puede haber abuso, sobre todo cuando todos venden prácticamente al mismo precio.
Es cierto que el gasto de montar las instalaciones para vender GNV es elevado (y lo último que desearíamos es paralizar la inversión futura en el sector), pero el señor Thorne de Indecopi debería echarle una chequeadita a este asunto. Ojo, nadie está en contra de un mercado de precios libres o que se empiecen a aplicar los “precios justos o sociales” o “sobreganancias” y esos disparates que le gustan a Campodónico y su collera de economistas de La República-PUCP, pero una cosa es ser liberal y otra tonto. Esto como que huele a “cartel”, por más que se diga que el precio sigue siendo baratísimo al lado de la gasolina e incluso el GLP. Y un “cartel”, tal como el monopolio, debe ser combatido.
En épocas de inflación, todo trigo es buena limosna para el consumidor, además que cualquier rebaja en el factor combustible alivia la presión al alza del IPC. Y a más barato el GNV, más rápida será la reconversión de nuestro parque vehicular. No es lo mismo pagar S/.4.30 por galón que digamos S/.3.50. Con el grifero siempre ganando bien, pero ya no un obsceno 64%.
Repito: Una cosa es ser liberal y otra tonto. Thorne, métale gas a su chamba. No se quede. No pues.
Después de Castañeda (21/07)
Un amigo me pregunta quién creo que podría suceder al alcalde Luis Castañeda en el sillón capitalino si éste decide no volver a intentar una nueva reelección edil y más bien se lanza a correr por la Presidencia de la República en el 2011.
Hagamos pues un poco de política-ficción. Por el lado de Unidad Nacional o el pepecismo, grupo siempre fuerte en la capital, se avizora a Salvador Heresi (San Miguel) como el más probable de los candidatos. El solidarista Marco Parra podría amagar un intento, pero carece del carisma de Heresi. Otro al que tampoco le desagradaría intentar ser burgomaestre capitalino es al miraflorino Manuel Masías, pero más pareciese que tiene pensado quedarse un periodo más en ese poderoso e influyente distrito antes de ir por el premio mayor con mayor base política. Así que parece que sería Heresi, ya bendecido hace no mucho por la misma Lourdes Flores.
En cuanto a la operación de reposicionamiento político que está haciendo Perú Posible para tentar suerte con Toledo en las próximas presidenciales y regresar a Palacio, sería lógico que utilice su carta más fuerte: Carlos Techito Bruce. Este tiene una muy buena imagen a todo nivel social con su labor al frente del Ministerio de Vivienda y es casi seguro que por lo menos obtendría una votación airosa, salvo imponderables.
En cuanto a los humalistas, hace mucho que se dice que van a intentar sacar por lo menos una buena votación y así ablandar a Lima, una plaza arisca a ellos, para apuntalar a Ollanta en el 2011. Por eso se rumorea que Nadine Heredia sería su candidata. Allí sí la apuesta sería mayor, porque una mala performance de Nadine repercutiría en las posibilidades de su marido.
En el APRA es casi seguro que recurran a un independiente carismático, pues Lima también ha solido ser huraña al viejo partido de Alfonso Ugarte. Dentro de esa lógica, ya tiene dos candidatas de polendas: Meche Aráoz y Susana Pinilla, dos ministras competentes y guapetonas que andan con una aprobación muy alta en las encuestas, amén de mucha recordación. Mientras la Miss Nistra Aráoz despliega mucha frescura juvenil y es más sexy, Pinilla tiene más la imagen de una dama atractiva y seria. Y las dos tienen una hoja de vida limpia y con pergaminos.
Estos atributos son todos positivos, así que para Alan y el APRA sería difícil decidirse con cuál de ellas correr por Lima. De todas formas, con ninguna de ellas sacarían una mala votación y es un lujo tener a dos candidatas de tantas polendas para escoger en lugar de estar rompiéndose la cabeza por lanzar algún candidato para la lid.
Otros dicen que el APRA más bien se decidiría por un candidato que sea un aliado más trajinado y experimentado, y que éste sería Ántero Flores Aráoz o Rafael Rey. También suena muy posible; ambos serían muy buenos contendores.
¡Hagan sus apuestas, señores, hagan sus apuestas!
Hagamos pues un poco de política-ficción. Por el lado de Unidad Nacional o el pepecismo, grupo siempre fuerte en la capital, se avizora a Salvador Heresi (San Miguel) como el más probable de los candidatos. El solidarista Marco Parra podría amagar un intento, pero carece del carisma de Heresi. Otro al que tampoco le desagradaría intentar ser burgomaestre capitalino es al miraflorino Manuel Masías, pero más pareciese que tiene pensado quedarse un periodo más en ese poderoso e influyente distrito antes de ir por el premio mayor con mayor base política. Así que parece que sería Heresi, ya bendecido hace no mucho por la misma Lourdes Flores.
En cuanto a la operación de reposicionamiento político que está haciendo Perú Posible para tentar suerte con Toledo en las próximas presidenciales y regresar a Palacio, sería lógico que utilice su carta más fuerte: Carlos Techito Bruce. Este tiene una muy buena imagen a todo nivel social con su labor al frente del Ministerio de Vivienda y es casi seguro que por lo menos obtendría una votación airosa, salvo imponderables.
En cuanto a los humalistas, hace mucho que se dice que van a intentar sacar por lo menos una buena votación y así ablandar a Lima, una plaza arisca a ellos, para apuntalar a Ollanta en el 2011. Por eso se rumorea que Nadine Heredia sería su candidata. Allí sí la apuesta sería mayor, porque una mala performance de Nadine repercutiría en las posibilidades de su marido.
En el APRA es casi seguro que recurran a un independiente carismático, pues Lima también ha solido ser huraña al viejo partido de Alfonso Ugarte. Dentro de esa lógica, ya tiene dos candidatas de polendas: Meche Aráoz y Susana Pinilla, dos ministras competentes y guapetonas que andan con una aprobación muy alta en las encuestas, amén de mucha recordación. Mientras la Miss Nistra Aráoz despliega mucha frescura juvenil y es más sexy, Pinilla tiene más la imagen de una dama atractiva y seria. Y las dos tienen una hoja de vida limpia y con pergaminos.
Estos atributos son todos positivos, así que para Alan y el APRA sería difícil decidirse con cuál de ellas correr por Lima. De todas formas, con ninguna de ellas sacarían una mala votación y es un lujo tener a dos candidatas de tantas polendas para escoger en lugar de estar rompiéndose la cabeza por lanzar algún candidato para la lid.
Otros dicen que el APRA más bien se decidiría por un candidato que sea un aliado más trajinado y experimentado, y que éste sería Ántero Flores Aráoz o Rafael Rey. También suena muy posible; ambos serían muy buenos contendores.
¡Hagan sus apuestas, señores, hagan sus apuestas!
Guarda con “K” (20/07)
Me sorprende que, salvo para sus seguidores, nadie haya comentado el fuerte posicionamiento electoral que mostró Keiko Fujimori (“K” de ahora en adelante. ¡No confundir con su padre Kenja¡) en la relativamente reciente encuesta limeña de CPI que esta Casa Editora publicó. No le tengo la menor simpatía a los “naranjas” –el segundo período fujimorista fue calamitoso en cuanto se dedicaron a robar, a abusar, a parar las reformas y a ver cómo se reelegían–, pero aquí detecto una tendencia que da que pensar, más aún cuando vamos a tener en el 2011 una elección muy atomizada en cuanto a postulantes (seguramente correrán Toledo, Lourdes Flores, “K”, Humala u otro candidato antisistema, el candidato aprista, el candidato alanista y Yehude Simon u otro candidato caviar), así que posiblemente se pueda pasar a segunda vuelta con un 18% de votación. Y los sondeos revelan que “K” puede andar por esos números, así que ojo con ella, que incluso está agarrando más vuelo que su padre: éste registra 15% de simpatías políticas contra 23% de su hija.
Y si desagregamos, el 32% del sector E capitalino quiere al viejo contra un 40% para “K”, repitiéndose esto muy marcado en el voto femenino (17% contra 28%) y en un segmento particularmente crucial para cualquier contendor como es “Jóvenes” (18 a 27 años), donde ella llega a un robusto 32% contra tan sólo 11% de su encarcelado progenitor. Donde ella anda marcadamente floja es con los “Mayores” (15%, de 48 a 70 años), que seguramente la deben ver muy “chibola”, aunque ese sector tampoco traga mucho a su padre (11%).
Estos números ya no sólo indican que sí existe el “efecto transferencia” con ella, que Fujimori intentó en vano un par de veces con Yoshiyama y Gutiérrez Weselby para la alcaldía metropolitana limeña, sino ya se forma un vuelo propio superior al del padre, algo tipo Indira Ghandi con su progenitor Nehru en la India. Claro que todo esto es muy relativo y “K” puede resultar igual o más torpe políticamente que Lourdes Flores, que no sabemos si su campaña presidencial se centrará en la herencia material del régimen (obras públicas, lucha antiterrorista, fin de la inflación, tema que se está poniendo otra vez de moda) o en aspectos emocionales como “Votar por mí es votar por liberar a mi padre”, sí va a seguir los pocos felices consejos de Kung Fu Panda Raffo, si va a querer ubicarse como la “antisistema”, si va a hacerle una fuerte oposición al APRA para ganar votos abajo o seguirá siendo laxa con ellos, etc. En fin, es muy temprano, pero ojo con la china...
Siguiendo con la encuesta y ciñéndola a esta inminente elección a la presidencia del Congreso, el legislador opositor que mejor está ubicado es Vitocho, con 9%, un punto nomás por encima de Bruce (8%), que es el único congresista que además suena junto al populista. Pero Vitocho le gana en todos los sectores, salvo “D”, Hombres (las mujeres y los mayores le dan poco a Techito: 3%). De todas formas, cualquiera de los dos es mil veces mejor que el novato Yamashiro para presidir el Congreso.
Y si desagregamos, el 32% del sector E capitalino quiere al viejo contra un 40% para “K”, repitiéndose esto muy marcado en el voto femenino (17% contra 28%) y en un segmento particularmente crucial para cualquier contendor como es “Jóvenes” (18 a 27 años), donde ella llega a un robusto 32% contra tan sólo 11% de su encarcelado progenitor. Donde ella anda marcadamente floja es con los “Mayores” (15%, de 48 a 70 años), que seguramente la deben ver muy “chibola”, aunque ese sector tampoco traga mucho a su padre (11%).
Estos números ya no sólo indican que sí existe el “efecto transferencia” con ella, que Fujimori intentó en vano un par de veces con Yoshiyama y Gutiérrez Weselby para la alcaldía metropolitana limeña, sino ya se forma un vuelo propio superior al del padre, algo tipo Indira Ghandi con su progenitor Nehru en la India. Claro que todo esto es muy relativo y “K” puede resultar igual o más torpe políticamente que Lourdes Flores, que no sabemos si su campaña presidencial se centrará en la herencia material del régimen (obras públicas, lucha antiterrorista, fin de la inflación, tema que se está poniendo otra vez de moda) o en aspectos emocionales como “Votar por mí es votar por liberar a mi padre”, sí va a seguir los pocos felices consejos de Kung Fu Panda Raffo, si va a querer ubicarse como la “antisistema”, si va a hacerle una fuerte oposición al APRA para ganar votos abajo o seguirá siendo laxa con ellos, etc. En fin, es muy temprano, pero ojo con la china...
Siguiendo con la encuesta y ciñéndola a esta inminente elección a la presidencia del Congreso, el legislador opositor que mejor está ubicado es Vitocho, con 9%, un punto nomás por encima de Bruce (8%), que es el único congresista que además suena junto al populista. Pero Vitocho le gana en todos los sectores, salvo “D”, Hombres (las mujeres y los mayores le dan poco a Techito: 3%). De todas formas, cualquiera de los dos es mil veces mejor que el novato Yamashiro para presidir el Congreso.
19 julio 2008
¡Todo Javier Prado! (19/07)
No me sorprende esta exótica mezcla de sadismo, displicencia, indolencia y hasta prepotencia con la que la Municipalidad de Lima y algunos distritos están maltratando a los automovilistas rompiendo sin ton ni son nuestras calles. Me recuerdan esas inolvidables, inmortales, preclaras palabras del asesor municipal Armando Molina cuando le preguntaron por qué habían roto en pleno verano la prolongación Huaylas, la avenida que pasa por Villa para salir a la Panamericana Sur, y el inefable caballero contestó que la estacionalidad no tenía nada que ver con la ejecución de las obras. Por eso siempre recordaba en voz alta a este Molina con muchas palabras de cariño cada vez que me atracaba allí por mucho rato con el calcinante sol de febrero y me imaginaba aplicándole un sinfín de torturas medievales, ligadas al calor, por supuesto, como una sana distracción mental.
Es que tenemos idioteces similares como eventos anuales ya tradicionales, como romper partes de la Carretera Central en invierno para hacerle la vida imposible a los turistas de fin de semana que van a relajarse a Chaclacayo y Chosica o hacer obras en la Costa Verde a comienzos de enero para incordiar a los bañistas y choferes.
Ojo, estoy completamente de acuerdo con que se hagan estas obras. Sé que es inevitable que acarreen molestias y reconozco que de aquí a dos años se las vamos a agradecer sobremanera a Castañeda y los alcaldes distritales actuales, pero todos percibimos que existe una falta de planificación para minimizar molestias y subleva cuando uno observa pistas que parecen abandonadas a medio hacer o con apenas un puñado de obreros laborando. Las destrozan muy rápido, pero de allí baja ostensiblemente el ritmo de los trabajos y del personal a cargo. Eso es fácil de constatar, por ejemplo, en las miraflorinas República de Panamá o en Berlín, donde los terrales tienen días y días sin ser cubiertos por el asfalto. Y en esas calles sí no hay excusas de que “hay huacas o restos arqueológicos y el INC fastidia”.
En todo caso, todas estas ordalías nos deben ir preparando para esa gran obra que cada vez es más urgente y que el próximo alcalde limeño de todas maneras va a tener que hacer: convertir a toda la avenida Javier Prado en una vía expresa (que debería llegar hasta el aeropuerto).
Ya cada día se hace más evidente que se necesita un eje oeste-este así para complementar al sur-norte actual del Zanjón y cortar a la ciudad con una cruz de tráfico veloz y con tréboles de intercambio por todos lados, de esos que abundan en Los Ángeles. Una Javier Prado rota sí que será un martirio de marca mayor, dado que a diferencia del Zanjón (con Arequipa, Petit Thouars y Arenales), Javier Prado no tiene una sola vía paralela
sustitutoria a todo lo largo mientras se trabaja.
¿Y el lector sabe quién fue Javier Prado Ugarteche? Fue un destacado personaje intelectual de comienzos del siglo XX: rector de San Marcos (cuando no cualquiera, como ahora, lo puede ser), senador, canciller, vocal de la Corte Suprema, filósofo y jurista, todo esto antes de morir prematuramente sin cumplir los 50 años.
Es que tenemos idioteces similares como eventos anuales ya tradicionales, como romper partes de la Carretera Central en invierno para hacerle la vida imposible a los turistas de fin de semana que van a relajarse a Chaclacayo y Chosica o hacer obras en la Costa Verde a comienzos de enero para incordiar a los bañistas y choferes.
Ojo, estoy completamente de acuerdo con que se hagan estas obras. Sé que es inevitable que acarreen molestias y reconozco que de aquí a dos años se las vamos a agradecer sobremanera a Castañeda y los alcaldes distritales actuales, pero todos percibimos que existe una falta de planificación para minimizar molestias y subleva cuando uno observa pistas que parecen abandonadas a medio hacer o con apenas un puñado de obreros laborando. Las destrozan muy rápido, pero de allí baja ostensiblemente el ritmo de los trabajos y del personal a cargo. Eso es fácil de constatar, por ejemplo, en las miraflorinas República de Panamá o en Berlín, donde los terrales tienen días y días sin ser cubiertos por el asfalto. Y en esas calles sí no hay excusas de que “hay huacas o restos arqueológicos y el INC fastidia”.
En todo caso, todas estas ordalías nos deben ir preparando para esa gran obra que cada vez es más urgente y que el próximo alcalde limeño de todas maneras va a tener que hacer: convertir a toda la avenida Javier Prado en una vía expresa (que debería llegar hasta el aeropuerto).
Ya cada día se hace más evidente que se necesita un eje oeste-este así para complementar al sur-norte actual del Zanjón y cortar a la ciudad con una cruz de tráfico veloz y con tréboles de intercambio por todos lados, de esos que abundan en Los Ángeles. Una Javier Prado rota sí que será un martirio de marca mayor, dado que a diferencia del Zanjón (con Arequipa, Petit Thouars y Arenales), Javier Prado no tiene una sola vía paralela
sustitutoria a todo lo largo mientras se trabaja.
¿Y el lector sabe quién fue Javier Prado Ugarteche? Fue un destacado personaje intelectual de comienzos del siglo XX: rector de San Marcos (cuando no cualquiera, como ahora, lo puede ser), senador, canciller, vocal de la Corte Suprema, filósofo y jurista, todo esto antes de morir prematuramente sin cumplir los 50 años.
Arcaico romanticismo telúrico andino (18/07)
El otro día conversaba con una persona que viaja mucho por el Cusco y le preguntaba si la corriente antisistema arrasaría allá otra vez el 2011, que si el problema allá era de “reconocimiento” como alegó recientemente el agudo (y chismoso) Julio Cotler.
Mi interlocutor me respondió que “allá el tema es ideológico, de mentalidad y hasta el tuétano, con mucha culpa de los intelectuales locales. Cierto que hay mucha pobreza e ignorancia, que la inflación ha golpeado y que también es verdad que un moderado como Máximo San Román casi gana la presidencia regional en lugar de este agresivo inútil de Hugo Gonzales Sayán porque perdió sólo por el voto rural, pero hay demasiada bronca contra Lima, la Costa y la modernidad capitalista que representan, a la que enfrentan con un orgullo local infantilmente exacerbado, del cual se nutre ese revanchista sentimiento difuso que en la capital llamamos ‘humalismo’”.
Eso me hizo recordar una reciente entrevista que leí en Somos al escritor cusqueño Luis Nieto Degregori, que criticaba al “‘cusqueñismo’ por xenofobia y chauvinismo (...) una idealización absoluta del pasado centrándose sólo en lo incaico, tiene una solemnidad retórica y tal vez lo más grave es que este cusqueñismo no ayuda a conservar la ciudad, se queda en el discurso (...) les falta humor y apertura al mundo (aquí se refiere a la intelectualidad cusqueña)”.
Algo de esa vista pequeña frente al mundo, esa huachafería retórica y esa falta de humor las encontré paradójicamente en una revista cómica cusqueña que se puede adquirir aquí en “Zeta”. Se llama Chillico (saltamonte en quechua) y uno puede encontrar allí las mayores imbecilidades populistas, acompañadas de una retórica pomposa y muy agresiva, del típico antichilenismo y antilimeñismo de plazuela, de un “pasadismo” obsesionado por lo incaico (¡cómo si no hubiera existido Caral, Chavín, Chan-Chan o las culturas Mochica, Paracas y Nasca!), de un centralismo nacionalista (¡cómo si los quechuas fueran la única etnia indígena peruana!), de un pachacutismo, de un tupacamarismo que son hasta risibles por adolescente. Es como leer a un italiano de nuestros días despotricar constantemente de los invasores austriacos del siglo XIX y vivir contemplando al mundo actual con la perspectiva del Imperio Romano, acudiendo todo el día al emperador Augusto y a Garibaldi para entender la realidad contemporánea...
Con burdos dibujos antisistema y de humor violentista, uno encuentra textos curiosos por su arcaico romanticismo telúrico, dignos del siglo XVIII europeo, como “Hemos nacido en el mundo andino. Somos del corazón del mundo andino. Creemos conocerlo, está en nuestra sangre, es nuestra esencia y podemos hablar por él, en él y con él.
Fue su leche materna la que nos amamantó y tibia cobija su qheswa (sic) interandina. Creemos estar impregnados de muchas cosas que son propias del mundo andino. Así podremos hablar de la intuición andina, porque estaremos hablando de nosotros mismos, por nosotros mismos”.
Claro, uno lee estas cosas tan marcianas en gente que es supuestamente la más preparada allá y ya no encuentra extraño que allá muchos crean en disparates como una “bandera incaica” que jamás existió, que vivan enamorados de un “hormigueril” imperio que duró como tal apenas 100 años, que los chilenos van a comprar Machu Picchu o que sigan haciendo problemas cuando ya se les había excluido de la Ley de Monumentos.
Es ideológico, más que falta de “reconocimiento” o de dinero.
Mi interlocutor me respondió que “allá el tema es ideológico, de mentalidad y hasta el tuétano, con mucha culpa de los intelectuales locales. Cierto que hay mucha pobreza e ignorancia, que la inflación ha golpeado y que también es verdad que un moderado como Máximo San Román casi gana la presidencia regional en lugar de este agresivo inútil de Hugo Gonzales Sayán porque perdió sólo por el voto rural, pero hay demasiada bronca contra Lima, la Costa y la modernidad capitalista que representan, a la que enfrentan con un orgullo local infantilmente exacerbado, del cual se nutre ese revanchista sentimiento difuso que en la capital llamamos ‘humalismo’”.
Eso me hizo recordar una reciente entrevista que leí en Somos al escritor cusqueño Luis Nieto Degregori, que criticaba al “‘cusqueñismo’ por xenofobia y chauvinismo (...) una idealización absoluta del pasado centrándose sólo en lo incaico, tiene una solemnidad retórica y tal vez lo más grave es que este cusqueñismo no ayuda a conservar la ciudad, se queda en el discurso (...) les falta humor y apertura al mundo (aquí se refiere a la intelectualidad cusqueña)”.
Algo de esa vista pequeña frente al mundo, esa huachafería retórica y esa falta de humor las encontré paradójicamente en una revista cómica cusqueña que se puede adquirir aquí en “Zeta”. Se llama Chillico (saltamonte en quechua) y uno puede encontrar allí las mayores imbecilidades populistas, acompañadas de una retórica pomposa y muy agresiva, del típico antichilenismo y antilimeñismo de plazuela, de un “pasadismo” obsesionado por lo incaico (¡cómo si no hubiera existido Caral, Chavín, Chan-Chan o las culturas Mochica, Paracas y Nasca!), de un centralismo nacionalista (¡cómo si los quechuas fueran la única etnia indígena peruana!), de un pachacutismo, de un tupacamarismo que son hasta risibles por adolescente. Es como leer a un italiano de nuestros días despotricar constantemente de los invasores austriacos del siglo XIX y vivir contemplando al mundo actual con la perspectiva del Imperio Romano, acudiendo todo el día al emperador Augusto y a Garibaldi para entender la realidad contemporánea...
Con burdos dibujos antisistema y de humor violentista, uno encuentra textos curiosos por su arcaico romanticismo telúrico, dignos del siglo XVIII europeo, como “Hemos nacido en el mundo andino. Somos del corazón del mundo andino. Creemos conocerlo, está en nuestra sangre, es nuestra esencia y podemos hablar por él, en él y con él.
Fue su leche materna la que nos amamantó y tibia cobija su qheswa (sic) interandina. Creemos estar impregnados de muchas cosas que son propias del mundo andino. Así podremos hablar de la intuición andina, porque estaremos hablando de nosotros mismos, por nosotros mismos”.
Claro, uno lee estas cosas tan marcianas en gente que es supuestamente la más preparada allá y ya no encuentra extraño que allá muchos crean en disparates como una “bandera incaica” que jamás existió, que vivan enamorados de un “hormigueril” imperio que duró como tal apenas 100 años, que los chilenos van a comprar Machu Picchu o que sigan haciendo problemas cuando ya se les había excluido de la Ley de Monumentos.
Es ideológico, más que falta de “reconocimiento” o de dinero.
Bismarck y Wilson (17/07)
Para alguien que ha vivido el trauma de dos fenómenos El Niño fortísimos y devastadores (1983 y 1998) siempre es preocupante escribir en polo y shorts a más de 22 grados Celsius soleados o ver cuando manejo escolares disfrutando “tirarse la pera” con chapuzones –varios tablistas me comentan que el agua de mar está agradable– al mediodía en la Costa Verde en pleno julio.
No quiero ser agorero ni profundizar mucho en el tema. Ya hace dos años me vapulearon lo suficiente en blogs y un programa de tv por darle mucha importancia a esto. Felizmente, ese invierno del 2006, tan caliente como el actual, no trajo nada serio consigo al llegar el verano y doy gracias a Dios que me equivoqué al creer, guiado por los datos de la agencia meteorológica gringa NOAA y algunos expertos locales, que se nos podía venir un Niño. Pero estemos alertas. Y prometo que ya no toco más el tema en esta columna para evitarme otro “apanado” con historias de alguna conspiración climática (no “climatérica”, como decía un recordado ex ministro de Agricultura aprista en el primer alanismo).
- Para un político es difícil optar entre la “moralpolitik” y la “realpolitik”. El premier Del Castillo ha escogido valientemente la primera vía y por eso declaró tan duramente contra Fujimori en el juicio, lo que ocasionó la ruptura de la informal alianza entre los “naranjas” y los apristas. Esto motivó que la legislatura encabezada por Gonzales Posada haya sido más accidentada y menos fructífera que la comandada por Mercedes Cabanillas. Los de la “realpolitik” dicen que fue un tonto y que eso tan sólo le ha servido para unos cuantos y escasos aplausos de los caviares, mientras que otros saludan su integridad. ¿Usted, amigo lector, cree en la “realpolitik” de Bismarck (su ideólogo inicial en tiempos modernos, recogiendo mucho del florentino Nicolás Maquiavelo y su “El fin justifica los medios”), Lenin y Kissinger o en la “moralpolitik” de Woodrow Wilson y Jimmy Carter? De eso depende cómo evalúe a Del Castillo.
El Premier ha proseguido en esta senda y ahora se ha tumbado el pacto que Santiago Fujimori y Javier Velásquez Quesquén cerraron antes de ayer por la mañana en una cafetería de Chacarilla para que el segundo de los nombrados sea el próximo presidente del Legislativo. La pregunta ahora es si alguien en las alturas, ducho en “realpolitik”, está contento con todo esto y revalidará a Del Castillo en su puesto o entregará su cabeza a cambio de la presidencia del Legislativo.
- Si bien varios testigos han “limpiado” a Fujimori en este juicio por violaciones a los derechos humanos y strictu sensu legalmente no queda muy definida su culpabilidad (lo digo en términos estrictamente jurídicos, porque todos sabemos que definitivamente estaba al tanto y aprobó estos crímenes), igual no tiene cómo salvarse por los secuestros de Gustavo Gorriti y Samuel Dyer, delitos sumamente serios que le van a acarrear muchísimos años en la sombra, casi como los asesinatos.
Esos dos casos sí están meridianamente claros y probados (insisto para que los caviares no hablen después idioteces: claro que creo que Fujimori sabía y ordenó esas matanzas. ¡Claro que creo que es culpable! Pero eso no ha sido absolutamente probado en lo que va de este juicio por DDHH. Creo en el rigor antipático de la verdad, no en el “wishful thinking” políticamente correcto).
No quiero ser agorero ni profundizar mucho en el tema. Ya hace dos años me vapulearon lo suficiente en blogs y un programa de tv por darle mucha importancia a esto. Felizmente, ese invierno del 2006, tan caliente como el actual, no trajo nada serio consigo al llegar el verano y doy gracias a Dios que me equivoqué al creer, guiado por los datos de la agencia meteorológica gringa NOAA y algunos expertos locales, que se nos podía venir un Niño. Pero estemos alertas. Y prometo que ya no toco más el tema en esta columna para evitarme otro “apanado” con historias de alguna conspiración climática (no “climatérica”, como decía un recordado ex ministro de Agricultura aprista en el primer alanismo).
- Para un político es difícil optar entre la “moralpolitik” y la “realpolitik”. El premier Del Castillo ha escogido valientemente la primera vía y por eso declaró tan duramente contra Fujimori en el juicio, lo que ocasionó la ruptura de la informal alianza entre los “naranjas” y los apristas. Esto motivó que la legislatura encabezada por Gonzales Posada haya sido más accidentada y menos fructífera que la comandada por Mercedes Cabanillas. Los de la “realpolitik” dicen que fue un tonto y que eso tan sólo le ha servido para unos cuantos y escasos aplausos de los caviares, mientras que otros saludan su integridad. ¿Usted, amigo lector, cree en la “realpolitik” de Bismarck (su ideólogo inicial en tiempos modernos, recogiendo mucho del florentino Nicolás Maquiavelo y su “El fin justifica los medios”), Lenin y Kissinger o en la “moralpolitik” de Woodrow Wilson y Jimmy Carter? De eso depende cómo evalúe a Del Castillo.
El Premier ha proseguido en esta senda y ahora se ha tumbado el pacto que Santiago Fujimori y Javier Velásquez Quesquén cerraron antes de ayer por la mañana en una cafetería de Chacarilla para que el segundo de los nombrados sea el próximo presidente del Legislativo. La pregunta ahora es si alguien en las alturas, ducho en “realpolitik”, está contento con todo esto y revalidará a Del Castillo en su puesto o entregará su cabeza a cambio de la presidencia del Legislativo.
- Si bien varios testigos han “limpiado” a Fujimori en este juicio por violaciones a los derechos humanos y strictu sensu legalmente no queda muy definida su culpabilidad (lo digo en términos estrictamente jurídicos, porque todos sabemos que definitivamente estaba al tanto y aprobó estos crímenes), igual no tiene cómo salvarse por los secuestros de Gustavo Gorriti y Samuel Dyer, delitos sumamente serios que le van a acarrear muchísimos años en la sombra, casi como los asesinatos.
Esos dos casos sí están meridianamente claros y probados (insisto para que los caviares no hablen después idioteces: claro que creo que Fujimori sabía y ordenó esas matanzas. ¡Claro que creo que es culpable! Pero eso no ha sido absolutamente probado en lo que va de este juicio por DDHH. Creo en el rigor antipático de la verdad, no en el “wishful thinking” políticamente correcto).
Golazo en los descuentos (15/07)
Justo cuando la “U” (el “Puma” Carranza) le entregaba la posta al Alianza Lima (“El Mago”), nos enteramos de la magnífica noticia de que la calificadora gringa Standard Poor’s S&P nos acababa de otorgar el grado de inversión. No es por desmerecer a la canadiense Dominion o la también yanqui Fitch, otras dos calificadoras que también nos habían ascendido a esta categoría crediticia, pero el peso de S&P en el mundo financiero es mucho mayor que la de éstas y tan sólo su rival Moody’s (que sí se ha puesto muy dura con nuestro país) la iguala en cuanto a importancia en estos menesteres. Digamos, para ilustrar al lector, que Dominion es un VW y Fitch es un Toyota mientras que S&P y Moody’s ya vendrían a ser un Audi y un BMW.
Lo más sorprendente es que nos dieron este “upgrade” justo después de fuertes turbulencias internas, como el “Moqueguazo”, el paro de la CGTP y los incendios de Madre de Dios. Precisamente las resistencias de Moody’s a dar este paso se basan en que consideran que nuestro país aún es muy movido políticamente y que no está claro si un antisistema folclórico tipo Evo o Correa pueda terminar accediendo a la Presidencia el 2011 y echar todo el tremendo esfuerzo hecho desde 1992 por la borda.
La verdad, es que no me esperaba para nada esta buena noticia (que sólo Cecilia Blume intuyó en su columna de ayer) tras estos tumultos, aunado a que últimamente las cosas se han complicado mucho internacionalmente con intervenciones a bancos y con entes hipotecarios dañados en EEUU. Pareciese hasta que fuese un presente de despedida de S&P a Carranza, así como un espaldarazo al nombramiento de Valdivieso como su sucesor.
Hablando del “Puma”, si es que hace poco tiempo escribimos que se iba como esos toreros que han cortado dos orejas y rabo, pues habría que añadir que con esta noticia, en términos siempre taurinos, cortó pata (algo que es dificilísimo obtener en una faena). No sólo se va con los mejores números que cualquier ministro de Economía quisiera tener, sino que hasta cumplió su confesado sueño de acceder a esta calificación cuando ya estaba jugando sus últimos minutos de descuento.
Con esto, Carranza pasa a ese pequeño e inusual Olimpo de ministros peruanos de Economía exitosos y que dejaron huella por su actuación, como Antero Aspíllaga (que bajo el mariscal Cáceres saneó la hacienda pública tras la guerra con Chile con corajudas medidas extremas, como el repudio del papel moneda y el fin de la deuda externa con el Contrato Grace, 1887-89), Benjamín Roca (que bajo el mariscal Benavides enfrentó magníficamente la depresión mundial, 1933-37), los “Emilios” (Guimoye y Romero, que afianzaron el boom de los cincuentas, 1952-54), el gran Beltrán (que acabó con la crisis y reformó mucho, 1962), Ulloa en 1967 (cuando le dio la vuelta a una gran crisis. Lástima que fue una desilusión en 1980-82) y Boloña (que desmontó al sistema velasquista en 1992. Lástima también que su gestión terminó tan mal en el 2000).
No menciono a Leguía (1903-04) y Piérola (1869-70) porque si bien fueron ministros de Economía tan importantes que hasta llegaron a presidentes, sus gestiones fueron básicamente políticas.
Lo más sorprendente es que nos dieron este “upgrade” justo después de fuertes turbulencias internas, como el “Moqueguazo”, el paro de la CGTP y los incendios de Madre de Dios. Precisamente las resistencias de Moody’s a dar este paso se basan en que consideran que nuestro país aún es muy movido políticamente y que no está claro si un antisistema folclórico tipo Evo o Correa pueda terminar accediendo a la Presidencia el 2011 y echar todo el tremendo esfuerzo hecho desde 1992 por la borda.
La verdad, es que no me esperaba para nada esta buena noticia (que sólo Cecilia Blume intuyó en su columna de ayer) tras estos tumultos, aunado a que últimamente las cosas se han complicado mucho internacionalmente con intervenciones a bancos y con entes hipotecarios dañados en EEUU. Pareciese hasta que fuese un presente de despedida de S&P a Carranza, así como un espaldarazo al nombramiento de Valdivieso como su sucesor.
Hablando del “Puma”, si es que hace poco tiempo escribimos que se iba como esos toreros que han cortado dos orejas y rabo, pues habría que añadir que con esta noticia, en términos siempre taurinos, cortó pata (algo que es dificilísimo obtener en una faena). No sólo se va con los mejores números que cualquier ministro de Economía quisiera tener, sino que hasta cumplió su confesado sueño de acceder a esta calificación cuando ya estaba jugando sus últimos minutos de descuento.
Con esto, Carranza pasa a ese pequeño e inusual Olimpo de ministros peruanos de Economía exitosos y que dejaron huella por su actuación, como Antero Aspíllaga (que bajo el mariscal Cáceres saneó la hacienda pública tras la guerra con Chile con corajudas medidas extremas, como el repudio del papel moneda y el fin de la deuda externa con el Contrato Grace, 1887-89), Benjamín Roca (que bajo el mariscal Benavides enfrentó magníficamente la depresión mundial, 1933-37), los “Emilios” (Guimoye y Romero, que afianzaron el boom de los cincuentas, 1952-54), el gran Beltrán (que acabó con la crisis y reformó mucho, 1962), Ulloa en 1967 (cuando le dio la vuelta a una gran crisis. Lástima que fue una desilusión en 1980-82) y Boloña (que desmontó al sistema velasquista en 1992. Lástima también que su gestión terminó tan mal en el 2000).
No menciono a Leguía (1903-04) y Piérola (1869-70) porque si bien fueron ministros de Economía tan importantes que hasta llegaron a presidentes, sus gestiones fueron básicamente políticas.
¡No sean “lornas”! (14/07)
Si alguien me preguntase cuál sería mi principal crítica al premier Del Castillo (elogios también tengo), diría que ha colaborado mucho a que se mine el principio de autoridad en el Perú, pues desde que asumió el cargo siguió la senda de bajarse los pantalones a la menor algarada, como cuando le bloquearon la carretera en Combayo y se puso a “negociar”.
De allí ya vimos sucesivas capitulaciones vergonzosas, desde Pucallpa (¡donde mandaron a Meche Aráoz! ¿Qué tenía que hacer allí?) hasta Madre de Dios, pasando por la debacle de Moquegua. Su mensaje siempre ha sido “bloquea caminos, corretea policías y quema locales públicos, que Del Castillo después te recibirá personalmente en Lima o te mandará una comisión encabezada por un ministro y te dará más o menos lo que quieres. ¡Hasta de repente terminas debatiendo con él! Cierto que se golpeará el pecho como los gorilas y dirá que ‘no negocia hasta que no despejes el puente’, que ‘te va a caer todo el peso de ley’, etc., pero al igual que sucede con estos simios, no pasará de una amenaza vacía”.
Tengo todo el aprecio del mundo por Del Castillo (que durante el fujimorismo se fajó valientemente como pocos contra Montesinos), pero a veces sospecho, dado el modo en que actúa en estos casos, que en el colegio era lo que llamábamos, en una versión más educada, un GPG (“grandazo por gusto”) y que lo “lorneaban”.
Ojo, nadie está pidiendo baños de sangre, no caricaturicen.
Y problemas como el “Moqueguazo” o el lío con Áncash por Chinecas se pueden evitar y resolver previamente sin claudicaciones absurdas, sobre todo cuando los pedidos son tan obviamente justos como esos, o no ir al encontronazo inútil por una causa perdida y sólo por presión de los lobistas, como sucedió en el “Arequipazo” por Egasa, pero te hacen ese ataque de Madre de Dios y de frente debes declarar la ley marcial y el toque de queda desde el mediodía y encarcelar a todos los responsables (lo mismo que se debió hacer en Ilave apenas mataron al alcalde) y meter bala al que te intente saquear o quemar de nuevo. ¡Cómo vas a mandar a un ministro a negociar después de ese vandalismo! Con eso estás diciéndole a las regiones que la única manera de que les hagan caso es que se pongan violentas, lo cual es peligrosísimo. Es como el padre que acostumbra darle todo al hijo que rompe las puertas de la casa. No pues.
¿Ustedes creen que en Chile van a bloquear la autopista Santiago-Viña con llantas quemadas y piedras y los carabineros van a salir corriendo?
¿O los “marshalls”, los “sheriffs” y la justicia yanqui no van a hacer nada si quemas la sede del gobernador de Florida en Tallahasse, de Nueva York en Albany o de California en Sacramento? ¿Creen que Bachelet y Bush te mandarían ministros para negociar? Miren nomás cómo recientemente la guardia civil española despejó y puso rápido en su sitio a los camioneros huelguistas que se pusieron vándalos.
No, la democracia no tiene por qué ser tan cobardona, tan “lorna”, como ese pez al que todos se comen por tontón. ¡Por la Madre de Dios, Premier!
De allí ya vimos sucesivas capitulaciones vergonzosas, desde Pucallpa (¡donde mandaron a Meche Aráoz! ¿Qué tenía que hacer allí?) hasta Madre de Dios, pasando por la debacle de Moquegua. Su mensaje siempre ha sido “bloquea caminos, corretea policías y quema locales públicos, que Del Castillo después te recibirá personalmente en Lima o te mandará una comisión encabezada por un ministro y te dará más o menos lo que quieres. ¡Hasta de repente terminas debatiendo con él! Cierto que se golpeará el pecho como los gorilas y dirá que ‘no negocia hasta que no despejes el puente’, que ‘te va a caer todo el peso de ley’, etc., pero al igual que sucede con estos simios, no pasará de una amenaza vacía”.
Tengo todo el aprecio del mundo por Del Castillo (que durante el fujimorismo se fajó valientemente como pocos contra Montesinos), pero a veces sospecho, dado el modo en que actúa en estos casos, que en el colegio era lo que llamábamos, en una versión más educada, un GPG (“grandazo por gusto”) y que lo “lorneaban”.
Ojo, nadie está pidiendo baños de sangre, no caricaturicen.
Y problemas como el “Moqueguazo” o el lío con Áncash por Chinecas se pueden evitar y resolver previamente sin claudicaciones absurdas, sobre todo cuando los pedidos son tan obviamente justos como esos, o no ir al encontronazo inútil por una causa perdida y sólo por presión de los lobistas, como sucedió en el “Arequipazo” por Egasa, pero te hacen ese ataque de Madre de Dios y de frente debes declarar la ley marcial y el toque de queda desde el mediodía y encarcelar a todos los responsables (lo mismo que se debió hacer en Ilave apenas mataron al alcalde) y meter bala al que te intente saquear o quemar de nuevo. ¡Cómo vas a mandar a un ministro a negociar después de ese vandalismo! Con eso estás diciéndole a las regiones que la única manera de que les hagan caso es que se pongan violentas, lo cual es peligrosísimo. Es como el padre que acostumbra darle todo al hijo que rompe las puertas de la casa. No pues.
¿Ustedes creen que en Chile van a bloquear la autopista Santiago-Viña con llantas quemadas y piedras y los carabineros van a salir corriendo?
¿O los “marshalls”, los “sheriffs” y la justicia yanqui no van a hacer nada si quemas la sede del gobernador de Florida en Tallahasse, de Nueva York en Albany o de California en Sacramento? ¿Creen que Bachelet y Bush te mandarían ministros para negociar? Miren nomás cómo recientemente la guardia civil española despejó y puso rápido en su sitio a los camioneros huelguistas que se pusieron vándalos.
No, la democracia no tiene por qué ser tan cobardona, tan “lorna”, como ese pez al que todos se comen por tontón. ¡Por la Madre de Dios, Premier!
No a nuevos PAIT (13/07)
-Cuando escucho al genio de Huamán de la CGTP hablar sobre que lo que se está buscando con esta nueva ley de MYPE es el “cholo barato”, le contestaría que no hay peor empleo formal que aquel que no existe, lo mandaría una semana a trabajar (cosa que hace muchos años no hace) a un taller informal para que vea cómo se explota allí y le recordaría que esa misma estupidez del “cholo barato” la decía el difunto político izquierdista Carlos Malpica, que afirmaba que las ideas liberales de Arturo Salazar Larraín iban a “Taiwanizar al país”. Bueno, mandaría a Huamán a Taiwán para que vea lo que es ahora dicho país y lo tremendamente equivocado que estaba Malpica. ¡Ojalá nos hubiéramos “taiwanizado”!.
Muy interesante ese correo electrónico que publiqué ayer, a través del cual un amigo me contaba desde San Marcos, Áncash (uno de los sitios que más dinero recibe por canon minero), cómo los programas de empleo son una parodia improductiva para que la gente cobre por huevear o por hacer actividades que antes eran ejecutadas por la población (me recuerda ese programa PAIT de los ochenta, donde veías a la gente pobre barrer el zanjón o la Costa Verde tres veces al día por una propina estatal). También me manifestaba su preocupación porque la gente usaba los 100 soles que recibía de “Juntos” para emborracharse o que el programa de alfabetización era muy endeble. Y algo que lo desvelaba era que la gente iba a reaccionar muy mal cuando se acabasen estos fáciles trabajitos subsidiados o los 100 soles para irse a chupar (y de seguro engendrar más hijos durante la borrachera), porque piensan que el canon es eterno y porque ya lo consideran “su derecho”. Es fácil darle un caramelo a un niño. Lo difícil es quitárselo.
Como bien escribe el atento observador: “Esto debe ser ‘trabaja y te doy’ en lugar del ahora ‘toma a cambio de casi nada’, lo que genera un peligroso embalse de violencia para el día que no se regale más los 100 soles o se deje de contratar a la gente para hacer cosas que muy bien los vecinos pueden hacer sin un salario y empiecen a bloquearnos carreteras o tomarnos locales públicos. Y eso que no hemos visto el tema de cuantos muertos y fantasmas estarán ‘trabajando’ en estos programas”.
Mi amigo sugiere que mejor se den víveres en lugar de dinero, amarrado a labores comunales que tengan sentido, no a barrer calles. Eso sería bueno, aunque lo óptimo sería instalar un centro tecnológico para que la gente aprenda carreras técnicas demandadas por el mercado y así aseguren su futuro. Por mi parte, por lo menos le agregaría que parte de la exigencia de “Juntos” sea que el derecho al dinero se pierde si las parejas que ya tengan dos hijos se pongan a tener más vástagos que no pueden mantener. Sería una manera eficaz de frenar la expansión de la pobreza por parejas que tienen irresponsablemente 10 hijos sin tener recursos, por más que esto le incomode al buen Federico Salazar y los natalistas que piensan curiosamente que “a más gente, más riqueza” o a los católicos extremos, que anteponen el dogma a la realidad.
Muy interesante ese correo electrónico que publiqué ayer, a través del cual un amigo me contaba desde San Marcos, Áncash (uno de los sitios que más dinero recibe por canon minero), cómo los programas de empleo son una parodia improductiva para que la gente cobre por huevear o por hacer actividades que antes eran ejecutadas por la población (me recuerda ese programa PAIT de los ochenta, donde veías a la gente pobre barrer el zanjón o la Costa Verde tres veces al día por una propina estatal). También me manifestaba su preocupación porque la gente usaba los 100 soles que recibía de “Juntos” para emborracharse o que el programa de alfabetización era muy endeble. Y algo que lo desvelaba era que la gente iba a reaccionar muy mal cuando se acabasen estos fáciles trabajitos subsidiados o los 100 soles para irse a chupar (y de seguro engendrar más hijos durante la borrachera), porque piensan que el canon es eterno y porque ya lo consideran “su derecho”. Es fácil darle un caramelo a un niño. Lo difícil es quitárselo.
Como bien escribe el atento observador: “Esto debe ser ‘trabaja y te doy’ en lugar del ahora ‘toma a cambio de casi nada’, lo que genera un peligroso embalse de violencia para el día que no se regale más los 100 soles o se deje de contratar a la gente para hacer cosas que muy bien los vecinos pueden hacer sin un salario y empiecen a bloquearnos carreteras o tomarnos locales públicos. Y eso que no hemos visto el tema de cuantos muertos y fantasmas estarán ‘trabajando’ en estos programas”.
Mi amigo sugiere que mejor se den víveres en lugar de dinero, amarrado a labores comunales que tengan sentido, no a barrer calles. Eso sería bueno, aunque lo óptimo sería instalar un centro tecnológico para que la gente aprenda carreras técnicas demandadas por el mercado y así aseguren su futuro. Por mi parte, por lo menos le agregaría que parte de la exigencia de “Juntos” sea que el derecho al dinero se pierde si las parejas que ya tengan dos hijos se pongan a tener más vástagos que no pueden mantener. Sería una manera eficaz de frenar la expansión de la pobreza por parejas que tienen irresponsablemente 10 hijos sin tener recursos, por más que esto le incomode al buen Federico Salazar y los natalistas que piensan curiosamente que “a más gente, más riqueza” o a los católicos extremos, que anteponen el dogma a la realidad.
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