11 agosto 2007

Pinilla a su casa y España (10/08)

¡Qué vergüenza ver a la ministra Pinilla arrastrarse ante la fantasmal CGTP, que no representa a nadie! ¡Rogarles a esos! Ya que la cambien al “light” Ministerio de la Mujer o la manden a su casita. No sólo no sabe nada del tema laboral y está allí sólo por ese absurdo de la cuota femenina, sino que hasta ha perdido toda perspectiva y dignidad.
Mejor cambio de tema para no hacer hígado: Expansión es un diario económico español, de gran tiraje, que es la Biblia de los inversionistas peninsulares (si no fuera por los malditos papeles de residencia, hubiera trabajado allí en 1991, apenas acabé mi máster de periodismo en El País).
Transcribo a continuación el editorial del miércoles pasado, titulado “Latinoamérica y el virus populista”, para que el lector juzgue cómo se está viendo allá a Latinoamérica, ese barrio tan complicado, tan lleno de fumones –fuimos uno de los peores–, donde nos tocó existir.
“Es un virus muy contagioso que, además, encuentra en América Latina un hábitat ideal para su desarrollo. Venezuela, Bolivia y Ecuador tienen las versiones más agresivas; hay otras especies aparentemente más benignas, pero también dañinas, como, por ejemplo, Argentina y Brasil, y amenazan con expandirse sutilmente –esperemos que sin éxito– a más países.
Este virus ha sido bautizado hace mucho tiempo como populismo, pero esa palabra no existe para la Real Academia, que propone otro término más ajustado: populachero, el que busca ‘halagar al populacho para ser comprendido o estimado por él’. El virus se manifiesta en varias actitudes: nacionalismo extremo frente a lo extranjero, que identifica con capitalismo e imperialismo; buenas dotes de comunicación para movilizar a las masas; más poder para el Estado en las vidas pública, privada y empresarial; y grandes contradicciones internas como luchar contra la corrupción o defender la libertad de mercado para luego, ya en el poder, hacer todo lo contrario.
Uno de los chivos expiatorios de este populismo trasnochado han sido las empresas extranjeras, a las que se muestra como una especie de víboras que se enriquecen a costa de los ciudadanos y a las que hay que poner freno. Esa es la argumentación que, en su reciente visita a Madrid, utilizó la candidata a la presidencia de Argentina, Cristina Fernández de Kichner, para decir a las empresas españolas allí establecidas que tendrán que seguir esperando a que el Gobierno suba las tarifas públicas, congeladas desde 2002.
Y éste es el argumento que también subyace en la amenaza lanzada anteayer por el presidente de Ecuador, Rafael Correa, de que endurecerá los contratos de Repsol y Telefónica que vencen en 2008; y en la advertencia del presidente de Bolivia, Evo Morales, de su intención de controlar el sector eléctrico. Correa y Evo Morales tienen dónde mirarse. En Venezuela, el presidente Hugo Chávez, ensalzado por el poder de un petróleo cada vez más caro, ha expropiado a las petroleras extranjeras y medita a qué otros sectores puede apretar las tuercas, mientras cierra los medios de comunicación no afines y reforma la Constitución para perpetuarse en el cargo.
Chávez es el mejor ejemplo de que el populismo está a un paso del totalitarismo. Los latinoamericamos, que llevan muchos años con líderes populistas a sus espaldas, deberían exigir una vacuna contra ese virus y recordar que siempre, sin excepción, los populistas que han emergido en la región sólo han llevado a sus respectivos países al caos y a la pobreza”.

1 comentario:

Cristina dijo...

Asi nos ven los fachos, neoliberales de España que protegen y luchan por sus transnacionales. Un ejemplo de lo "buenas" que este tipo de empresas son se demostro ayer luego del terremoto cuando ni los telefonos ni los celulares de Telefónica funcionaban. Esa empresa da el mismo servicio telefonico a todos asi que ustedes usuales lectores de este pseudoperiodista saquen sus propias conclusiones. Ni a muchos de ustedes que son los beneficiados por este modelo los respetan.