26 abril 2007

La embajada, la embajada (22/04)

Se cumplen 10 años de la toma de la embajada nipona. La verdad es que da orgullo cuando uno ve los elogios que se le dan, si no me falla la memoria, en el History Channel a esta operación militar impecable, poniéndola al nivel de la operación israelí en Entebbe o la alemana en Mogasdicio.
Esos delincuentes habían tenido paralizado al país por varios meses, habían torturado a gente (porque eso es tener rehenes: una ordalía física y moral) y estaban dispuestos a asesinar semejantes. Encima veo ahora que por allí alguien anda de investigador de los excesos fujimoristas, un señor que estuvo metido hasta las narices con ese régimen. ¿O ya se olvidaron de Hora 20, ese engendro televisivo aberrante, donde esa guapa talking-head española prendía el ventilador con el fango y la adulonería que éste preparaba? Es gracioso verlo ahora de fiscal de un régimen a cuyas órdenes se puso y para tareas bastante patéticas. No te quedas limpio porque le encuentres suciedad al otro. Ni hablar. Así no es.
Lo que no me explico aún por qué fueron tan torpes estos emerretistas, practicando ese deporte trágico peruano de estropear al final algo que habían hecho brillantemente desde el comienzo, porque vaya buen golpe que habían dado. Eso de ponerse a jugar fulbito es bastante folclórico y nos dice mucho de su irresponsabilidad, pero aún no entiendo que pretendía Serpa en el fondo. Ya había logrado su golpe propagandístico a nivel planetario y cualquiera con dos dedos de frente tenía que saber que ya era casi imposible llegar más allá. Pedía su avión a Cuba, una buena cantidad de dinero, avisos en los medios para propagar su causa y ya había ganado.
El mexicano “subcomandante Marcos” o el nicaragüense “Comandante Cero” quedaban como chancay de a veinte a su lado. Podía incluso haber exigido un indulto al Congreso antes de marcharse. Perdió el tiempo miserablemente con exigencias imposibles, que Fujimori –ya conociéndolo- no le iba a conceder. He escuchado teorías como que Polay o Petruzzi sabían dónde están los millones, producto de los secuestros y demás tropelías que habían cometido, y que por eso Serpa estaba desesperado por eso por sacarlos, pero eso no tiene lógica. Serpa podía exigirle muchos millones al gobierno. Me inclino a pensar que lo hizo por fanatismo, exceso de confianza, soberbia, torpeza, idealismo y compañerismo.
Quiero finalizar recordando que Giampietri, el saco de golpear de moda, tuvo un papel vital en el éxito de esa operación y se la jugó valientemente.
A ver si por lo menos le reconocen eso. Y tampoco puedo olvidar cómo La República cometió la barbaridad de revelar que se estaban haciendo túneles para una operación de rescate a pocos días de ésta.¡Irresponsables, había rehenes adentro! ¿Hubieran publicado eso con Mohme o con alguien de su familia allí? Felizmente, Cerpa no les hizo caso. Irresponsables.

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