19 junio 2007

:: Paraguas gringo y realpolitik (19/06)

Mirándolo fríamente, sería un gran negocio para el Perú que la base yanqui de Manta (Ecuador) se traslade a nuestro territorio. Como lo han hecho muchos países, ponerse bajo el paraguas gringo te protege contra un enemigo externo mucho más poderoso. Eso fue lo que hicieron los europeos con la OTAN frente a la URSS.
Y un país no es menos soberano porque tenga bases gringas. Recuerdo haber pasado miles de veces por la base de la USAF en la madrileña Torrejón de Ardoz, que fue entregada al reino español en 1992. Y se las cedió originalmente un nacionalista extremo como Franco.
Más bien, un acuerdo de esa naturaleza nos ahorraría una costosa carrera armamentista con Chile, renovaría ventajosamente nuestro obsoleto parque militar y nos daría un seguro de vida contra cualquier enemigo externo, porque el inestable Ecuador tampoco es un país de confianza, menos aún con su chavismo actual y la posibilidad de que Chávez le transfiera gran cantidad del equipo militar que está comprando a raudales. Y ya en Colombia muchos andan asustados con Chávez. Por su armamentismo.
Porque puede meterse a apoyar a fondo a las castristas FARC. Porque puede “persuadir” con dinero, naturalizaciones, mejoras laborales o simples amenazas a los cuatro millones de colombianos que viven en Venezuela a votar por el Polo Democrático, la creciente oposición izquierdista colombiana que no le hace muchos ascos. Imagínense un Perú en el 2011 rodeado por tres países chavistas y un Chile hiperarmado e irritado por haber tenido que acudir a La Haya. Y olvídense del amigo argentino. Nos traicionó en la hora más difícil y tampoco tiene poder militar relevante. Y Brasil alcahuetea a Evo y a Chávez.
¡Realpolitik, caballeros, realpolitik! Los países no tienen amigos, sino intereses. Y si una base yanqui nos blinda de problemas, pues enhorabuena. Hay que ser prácticos. Y nada de tenerle tanto miedo a las reacciones de nuestra minúscula y cojuda izquierda (1.5% de votos sacaron JDC, Susy Villarán y el MNI juntos) o al primitivo humalismo, como me parece advertir en los asustados Alan, Gonzales Posada y Wagner.
Más bien, me imagino que nuestros militares, siempre bastiones del nacionalismo, estarían contentos con esto. -¿Saben por qué ha bajado tanto el precio de las llamadas por celular y por qué este año ha sido récord en crecimiento de suscriptores (¡un millón de líneas nuevas sólo en el primer trimestre!)? Mucho tienen que ver la bonanza y la competencia, pero más aún el hecho de que se hayan eliminado los aranceles a la importación de equipos, cuyo costo te lo cobran en el uso.
Campaña de Correo exitosa (como la iluminación de la Prialé), como parece que también será la de los espectáculos. Ahora ojalá que le eliminen los aranceles a los autos (también ISC) y libros.
Recaudarán más, ahondarán la sensación de ser clase media y renovaremos el parque automotor con la primera medida.
Y habrá más cultura con la segunda.

2 comentarios:

Pretextos dijo...

EL MARIÁTEGUI DE NUESTRO TIEMPO

Revisando los diarios de hoy me encontré con una editorial del diario Correo, escrito por su director, Aldo Mariátegui, llamado “Paraguas gringo y realpolitik”, que habla sobre la cercana posibilidad de que Estados Unidos instaure una base militar en el Perú, luego de que Ecuador, bajo el régimen de Correa, le negara al citado país la renovación de su permanencia en su suelo.

El artículo sorprende por su evidente sesgo y falta de análisis (por lo menos serio y responsable) de lo que este tipo de realidad traería sobre la región y sobre nuestro país. Mariátegui pareciera saltar de entusiasmo al señalar que una base estadounidense nos protegería de una eventual amenaza bélica chilena. Además de argüir que con tal hecho el Perú podría pedir a cambio una mejoría en cuanto al precio de armamentos militares.

Mariátegui dice: “Mirándolo fríamente, […] ponerse bajo el paraguas gringo te protege contra un enemigo externo mucho más poderoso.” “Más bien, un acuerdo de esa naturaleza nos ahorraría una costosa carrera armamentista con Chile, renovaría ventajosamente nuestro obsoleto parque militar y nos daría un seguro de vida contra cualquier enemigo externo.”

¿Sabe Mariátegui qué significa tener como aliado visible a un país tan bélico como los Estados Unidos? ¿Sabe Mariátegui el riesgo que correría nuestra nación al tener bases militares gringas en nuestro territorio? ¿Sabe por qué Japón busca desesperadamente sacar a los gringos de su isla y con ella a los cerca de 50.700 militares que viven en su suelo?

Pero eso no es todo, el artículo además aborda de manera directa sobre la tesis paranoica de que estamos en un vecindario en esencia violento y antiperuano que sólo busca acabar con nuestra nación y violar nuestro territorio. Menciona a Ecuador, Chile, Venezuela e incluso Colombia como certeros buitres que están a la espera y al acecho y de paso, acusa a Brasil de “alcahuete” de Evo y Chávez y a Argentina como un país traidor e inerme.

El autor nos insta a reflexionar: “Imagínense un Perú en el 2011 rodeado por tres países chavistas y un Chile hiperarmado e irritado por haber tenido que acudir a La Haya. Y olvídense del amigo argentino. Nos traicionó en la hora más difícil y tampoco tiene poder militar relevante. Y Brasil alcahuetea a Evo y a Chávez. ¡Realpolitik, caballeros, realpolitik! Los países no tienen amigos, sino intereses.”

Y ante esto yo reflexiono lo siguiente: ¿Acaso Ecuador incrementó su capacidad bélica por tener en su territorio una base norteamericana? ¿Acaso cree, en verdad, que Estados Unidos dejará que Perú se arme a sí mismo si es que este armamento perjudica los intereses norteamericanos? Y para ir de acorde con su ánimo apocalíptico ¿Acaso esta decisión no daría razón a países como Chile o Ecuador que nos acusa siempre de expansionistas y posibilitaría la unión, en serio, de los otros países de nuestra región para defenderse de una pasible amenaza peruana?

Por último, en los siguientes párrafos el autor acusa a la izquierda de “minúscula y cojuda” antes de señalar que no se le debe temer por el posible rechazo que esta propuesta tenga en partidos como los de Humala, el MNI, o el de Susana Villarán. Yo no entiendo, es decir, ¿está bien ser nacionalistas bajo el paraguas yanqui, pero está mal ser nacionalistas bajo nuestras propias posibilidades y recursos? ¿Está bien darle un territorio a los Estados Unidos pero estaría mal dásela a Chávez, Castro, Rusia o China? ¿Es que acaso para Mariátegui la independencia territorial depende de qué país te invada?

Este es pues el Mariátegui de nuestro tiempo, el tataranieto que no se cansa de darle retortijones post mortem a su recordado tatarabuelo y quien nos hace suscribir con gran convencimiento aquel dicho viejo de que todo tiempo pasado fue mejor.

Anónimo dijo...

Mariategui tiene razón